LA DEPENDENCIA DE INSUMOS Y MAQUINARIAS EXTRANJEROS EN LA INDUSTRIA

Uno de los problemas estructurales de la industria argentina fue su fuerte dependencia de importaciones de maquinarias extranjeras para producir bienes
LA DEPENDENCIA DE INSUMOS Y MAQUINARIAS  EXTRANJEROS EN LA INDUSTRIAUno de los problemas estructurales de la industria argentina fue su fuerte dependencia de importaciones de maquinarias extranjeras para producir bienes
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La dependencia de insumos y medios de producción importados es otro de los factores estructurales desde el comienzo del desarrollo industrial argentino. A su vez, en países atrasados, se puede afirmar que la canasta de importaciones revela la capacidad productiva que tiene un país. 

En la Argentina nunca se ha podido conformar una industria nacional de medios de producción, es decir, la industria metalmecánica. Esta comprende un mundo muy abarcativo: maquinarias de uso especial y general, equipos de producción, herramientas, máquinas-herramientas, transformadores, generadores, aparatos y equipos eléctricos, maquinaria eléctrica, tubos y válvulas, estructuras metálicas, instrumentos ópticos, médicos y de precisión, equipos y material de transporte, diversos productos de metal, motores y turbinas, maquinaria de oficina, contabilidad e informática, entre otros.

Históricamente la industria argentina nace ligada a su sector más competitivo que es el agro. De ahí el crecimiento y el desarrollo de agroindustrias como la frigorífica, los molinos harineros, las plantaciones de soja, el ramo vitivinícola, la industria azucarera, la industria de alimentos y bebidas, tabacos, los yerbateros, las aceiteras, etc. Por otra parte, ha habido un correlato aumento de la industria petrolera y la minería.

Esto quiere decir que, si bien obviamente deben desarrollarse las agroindustrias, solo muestra que la industria nacional se vincula con lo “ya establecido” por el país en materia de ventajas competitivas y comparativas

Un desarrollo industrial precisa de un desarrollo de ramas industriales intermedias donde las industrias producen para otras industrias, no quedándose en las etapas más iniciales de producción ni en las etapas finales de fabricación como el armado.

Todavía en 1895 la industria mecánica es muy rudimentaria y son muy escasos los grandes establecimientos. Las industrias químicas acusan un “cierto empuje” durante 1914-1918 con la producción por primera vez de ácido tartárico, sulfato de aluminio y con el intento de elaborar ácido acético. 

La primera aproximación de crecimiento incipiente de industrias básicas va a ser en la década del ´30 con las apariciones de fábricas mecánicas y químicas. No obstante, recalquemos algo muy importante, no son industrias pesadas básicas capaces de producir maquinarias industriales y agrícolas en gran escala, fundir minerales metalíferos, producción de locomotoras, vagones, automóviles, aeroplanos, barcos, fabricación de rieles, tirantes, vigas, chapas y estructuras metálicas, caños, aceros, etc. Pero a pesar de eso, comienza un crecimiento no visto hasta el momento y empieza a tomar impulso.

La industria nacional en 1930

En una conferencia de Mariano Abarca en la Escuela de Estudios Argentinos expone acerca del estado de la maquinaria en 1930: motores eléctricos de bajo rendimiento (300 HP), motores diésel para el transporte (patente argentina), motores a combustión interna en general, máquinas, herramientas (tornos, máquinas de agujerear, esmerilar, roscar, punzonar), máquinas diversas, instalaciones de secado, destilación, etc., máquinas para panaderías, refrigeradores, entre otras.

José Félix Uriburu derrocó al radical Hipólito Yrigoyen en 1930, dando inicio a una época de continuos golpes de Estado militares que culminaría con el de 1976.

En 1949, cuando la primera crisis de restricción externa estalla en el país, se reveló la realidad de la estructura industrial argentina: una industria liviana que crece a pasos consistentes, que, para mantener su dinamismo, debe adquirir maquinarias, insumos y componentes del exterior producto del nulo desarrollo de las industrias básicas y pesadas. 

En el lapso de 1946-1955 la incorporación neta de maquinaria (contando reposiciones y retiro de equipos) fue aproximadamente de 1.000 millones de dólares equivalentes, del cual el 50% fue importado. En el período 1955-1965 el monto asciende a 2.000 millones de dólares, de los cuales un 66% es importado. Este acrecentamiento se explica fácilmente por el cambio de timón en las políticas hacia la industria a partir de 1958, con la asunción del desarrollismo al gobierno.

Las importaciones de máquinas y motores en general, de máquinas e implementos agrícolas y de vehículos era del 26,2 % en 1958 sobre el total de importaciones, en 1959 el mismo número, pero a partir de 1960 pega un salto al 42,4 % y en enero-abril de 1961 llega al 46.6 %.

En 1955 las importaciones de bienes de capital sobre el total representaban el 20% y en 1960 llegan al 35%. Los insumos representan el 52% sobre el total en la misma última fecha mencionada y ascienden a 70% en 1965.

El porcentaje de materia prima extranjera empleada en algunas ramas industriales para 1963 es el que sigue: 80% para artículos de hojalata, envases, etc.; 63,4% caños de hierro y acero; 56,5% para materiales plásticos; 49% para vehículos y maquinaria; lámparas y tubos para electricidad 46,8%, para metales el 45,3%, un 41,2% para la fabricación y reparación de carrocerías; y finalmente un 40,9% para la producción de bicicletas, armado y reparación.

La diferencia sustancial de la importancia que cada país le da a sus rubros básicos se ve en la siguiente comparación: en 1963, Estados Unidos tenía en total 29.741 fábricas de maquinarias y 175 fábricas de cemento, mientras la Argentina solo 250 de maquinarias y 15 de cemento.

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Redactor en El Punto Medio, realiza investigación económica. Estudiante de Economía en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

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