LA CIA ARMA A LOS KURDOS CONTRA IRÁN: WASHINGTON REPITE EL MANUAL DE AFGANISTÁN

La CNN filtró que la agencia de inteligencia trabaja para equipar a grupos rebeldes kurdos con el objetivo de fomentar un levantamiento popular en Irán. La maniobra recuerda al financiamiento a los muyahidines afganos en los años ochenta que no salió muy bien: el empoderamiento de los talibanes, Osama Bin Laden, el 11-S y la posterior "Guerra contra el terrorismo". ¿Qué pasa cuando las armas caen en manos equivocadas?
LA CIA ARMA A LOS KURDOS CONTRA IRÁN: WASHINGTON REPITE EL MANUAL DE AFGANISTÁNLa CNN filtró que la agencia de inteligencia trabaja para equipar a grupos rebeldes kurdos con el objetivo de fomentar un levantamiento popular en Irán. La maniobra recuerda al financiamiento a los muyahidines afganos en los años ochenta que no salió muy bien: el empoderamiento de los talibanes, Osama Bin Laden, el 11-S y la posterior "Guerra contra el terrorismo". ¿Qué pasa cuando las armas caen en manos equivocadas?
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En medio de una guerra que comenzó el 28 de febrero de 2026 con bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre ciudades iraníes, la CIA trabaja para armar a fuerzas kurdas con el objetivo de encender una rebelión popular contra el régimen de Teherán.

Múltiples fuentes familiarizadas con el plan se lo confirmaron a CNN: la administración Trump está en conversaciones activas con grupos de oposición iraní y líderes kurdos en Irak para proveerles apoyo militar.

Los grupos armados kurdos iranies cuentan con miles de combatientes operando a lo largo de la frontera entre Irak e Irán, principalmente en la región del Kurdistán iraquí.

Varios de ellos han emitido declaraciones públicas llamando a las fuerzas militares iraníes a desertar. El propio presidente Donald Trump llamó por teléfono al presidente del Partido Democrático del Kurdistán Iraní (PDKI), Mustafa Hijri —quien también fue blanco de drones de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI)—, y contactó a líderes kurdos iraquíes para explorar formas de cooperación.

La lógica detrás de la operación es clara según sus arquitectos: armar al enemigo del enemigos, los kurdos podrían fijar y dispersar los recursos militares del régimen iraní en el noroeste del país, facilitando así que la población civil desarmada de las grandes ciudades salga a las calles sin ser masacrada. Una fuente oficial de la administración Trump explicó que la idea es que las fuerzas kurdas tomen y sostengan territorio en el norte de Irán, creando una zona de amortiguamiento para Israel.

Sin embargo, no todos dentro del propio gobierno estadounidense están convencidos. Jen Gavito, ex alta funcionaria del Departamento de Estado especializada en Medio Oriente durante la administración Biden, advirtió que la situación es ya volátil a ambos lados de la frontera y que armar milicias sin mecanismos de rendición de cuentas podría desestabilizar la soberanía iraquí y desencadenar consecuencias impredecibles. Un análisis de inteligencia de Washington reconoce, además, que los kurdos iraníes no tienen actualmente la influencia ni los recursos para sostener un levantamiento exitoso por su cuenta.

El fantasma de Afganistán: cuando Washington creó a sus propios monstruos

Para comprender el peligro de esta apuesta, basta con mirar hacia atrás. Durante la Guerra Fría, en la década de 1980, la CIA implementó la Operación Ciclón: el programa de financiamiento encubierto más costoso de su historia, destinado a armar y entrenar a los muyahidines afganos para combatir a las fuerzas soviéticas que habían invadido Afganistán en 1979. Washington, en alianza con Arabia Saudita y Pakistán, inyectó miles de millones de dólares en armas, entrenamiento y logística a estos grupos irregulares.

Entre los combatientes que se beneficiaron de ese flujo de recursos y radicalización se encontraba un joven saudí de familia adinerada que había viajado a Peshawar para unirse a la yihad: Osama Bin Laden. Junto a él, los cuadros más duros de aquella resistencia anticomunista formarían eventualmente los conocidodos talibanes, que tomaron el control de Afganistán en 1996. 

La historia es conocida: el 11 de septiembre de 2001, casi veinte años después de que la CIA comenzara a repartir armas entre esos mismos grupos, Al-Qaeda —la organización fundada por Bin Laden— atacó el territorio continental de Estados Unidos, en su sitio más simbólico, Nueva York y mató a cerca de 3.000 personas. La jugada de la CIA había salido demasiado cara.

La lección que el caso afgano dejó al mundo es brutal en su simplicidad: cuando una superpotencia entrega armas y capacidad de combate a grupos irregulares para resolver un problema geopolítico inmediato, raramente controla qué hacen esos grupos —y esas armas— una vez que el objetivo original se cumple o fracasa. Los kurdos iraníes no son los talibanes, pero la estructura del error es idéntica: crear una fuerza proxy sin garantías creíbles sobre su conducta futura, sin un marco político claro para el día después del conflicto, y sin instrumentos reales de supervisión.

La propia CIA reconoce la paradoja. Funcionarios de la administración Trump señalaron en conversaciones internas que los grupos kurdos tienen historias de tensión entre sí, ideologías divergentes y agendas competitivas. Algunos oficiales expresaron dudas sobre si su cooperación responde genuinamente a los intereses de Washington o si el esquema terminará reproduciendo la misma desilusión de siempre: los kurdos trabajando con Estados Unidos bajo la promesa de apoyo político, y Washington retirando sus fichas cuando el contexto lo exija, como ocurrió en Siria en 2019 cuando Trump ordenó la retirada y dejó a las Fuerzas Democráticas Sirias —de mayoría kurda— expuestas frente a Turquía.

La CIA puede armar a los kurdos hoy para resolver el problema iraní de mañana. Pero la historia (desde Afganistán hasta Siria) ha demostrado repetidamente que las armas no obedecen ideologías foráneas, y que los aliados de conveniencia no son socios permanentes.

Fuentes: CNN (Natasha Bertrand, Alayna Treene, Zachary Cohen, Clarissa Ward), CNN Español, El Independiente, Euronews y Yahoo Noticias.

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Editor jefe en El Punto Medio, especialista en periodismo de investigación, con experiencia en gráfica, radio y portales digitales.
Periodista y Lic. en Comunicación Social por el Colegio Universitario de Periodismo (CUP) y la Universidad Católica de Santiago del Estero (UCSE).

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